El "genius loci" importa en el arte, casi tanto como en la vida misma. El paisaje que habitamos nos transforma, nos hace suyos, nos habita. Y ese, tengo para mí, es el caso de Mariló Sánchez Leal, una creadora plena, que ha transitado por la escena dramática o por la plástica, con una actitud de curiosidad cómplice, al mismo tiempo arraigada en su esencia pero con indudable vocación cosmopolita. Así la ciudad a la que pertenece y que también le pertenece en gran medida. Chiclana de la Frontera guarda, desde que la transito, esa dualidad mágica, que le hace al mismo tiempo profundizar en sus veneros tradicionales y husmear nuevos horizontes vitales.
Así, Mariló, capaz de fraguar instalaciones atrevidas y cuajar, sin embargo, en otra de sus vertientes, retratos fidedignos de los suyos. En cualquier caso, su pintura o sus dibujos obedecen a una técnica depurada, que ha adquirido además a partir de una trayectoria que tiene mucho de autodidacta, pero que no elude lecturas teóricas o el conocimiento y el reconocimiento de otros autores, de los que siempre procura extraer enseñanzas. Antes que pintora, es espectadora del arte; pues sólo en ese espejo, se conquista el estilo, la singularidad, lo personal e intransferible, lejos de lo sucedáneo, lo clónico, lo ya visto.
Contemplándola frente al lienzo, uno atisba su interés por el trazo, por el equilibrio o el desequilibrio del color, por la geometría variable de sus perspectivas. Su mirada se interna en él con ojos de exploradora, con el cuidado táctil de la alfarería, con el mimo de una diosa que inventara el mundo. Al menos, el suyo propio. La textura, el color, he ahí sus herramientas. Busquen referencias donde gusten –El Bosco, el cómic, Munch, el pop, Goya, Renau, lo trágico y lo irónico--, pero todas sus piezas exhalan una indubitable personalidad propia. Auténtica, como la vida misma.
Sin embargo, no cabe olvidar en ningún caso que Mariló Sánchez Leal es una pintora conceptual, en cuya obra importa tanto el contenido como el continente. Así, nos encontramos ante cuadros profundamente literarios. Algunos de ellos, profundamente líricos, de trazo suave, intimista, que bucea en el interior y aparca su gana ubérrima de contar historias que, sin embargo, marca otra línea mucho más narrativa. Ella recrea la vieja estirpe del compromiso y de la rebeldía, pero de una manera mucho más atenta al grito que a la propaganda.
Su universo parte del humanismo, de la soledad del individuo ante los riesgos manifiestos que le acechan, en donde conviven la actualidad con el pavor hacia los monstruos que rodean desde antiguo a ese débil animal de costumbres al que ella dedica buena parte de su atención plástica. Sin el ser humano, Mariló Sánchez Leal, fieramente humana, no tendría sentido.
Juan José Téllez
"No pinto ni creo por crear. Detrás de todo ello hay un proceso arduo, en el que intervienen mis vivencias, mi mente y mi alma."
Mariló S. Leal
FOTOS: Mariló S. Leal, Paco Abad, Pedro Leal (performance Camarón).
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: pacoabad.
MONTAJE EXPOSICIÓN: pacoabad.
V
© 2021 diseño pacoabad