V

Si pudiera decirlo con palabras, no habría ninguna razón para pintarlo. Edward Hopper
Presentación

    Siempre eres tú. Miro tu fina espalda de góndola y observo la belleza de cada una de tus vertebras. En ese momento exacto en el que te reclinas sentada en el escalón, una paloma veneciana vuela interesada por el tebeo de Donald que lee tu hermano, o tal vez sea tu sobrino. El mismo que otea de reojo tu tío… o quizás tu padre. Y luego en un respingo del tiempo, miro otra vez tu espalda perfecta desnuda, acabando en tus nalgas de Adonis gaditano. Y de pronto cambias tu pellejo por el de otro héroe y tu energía planea por la alameda a la que das nombre. Esa que satura de colores, de gente y de alegría la vida de Sevilla. Ahí te descubro de nuevo, cerca de un café, tu pelo rubio, tu perro y tu sonrisa eterna. Esa misma que tienes en tu bautismo de calicha en Tenerife cuando tu cascada de rizos negros derrumba tu cuerpo desnudo y mis sueños.

    Eres la mujer que llena de rojo el lienzo de la noche. La que pide fuego en un bar de Las Palmas. Y eres también el hombre que enciende el cigarro. Y el fuego mismo. A veces eres tímido y te agazapas tras una pared del Metropolitan, abrumado por la historia en carne viva entre sus columnas. Otras vas fumando con descaro por Florencia con tu chaqueta de Dior. O te vas de carnaval en vaqueros y acabas durmiendo la mona en una acera de la calle Ancha de Cádiz. A veces pasa que me descubres como aquella vez en la Plaza Mayor de Chiclana, rodeada de maholillos, sosteniendo tu bicicleta. Sabiéndote protagonista de una historia que no esperabas que nadie contase.

    Siempre eres tú, cruzando tu vida con mi mirada. Y siempre soy yo buscándote. El péndulo del tiempo bascula enfrente de mi objetivo y tengo que atraparlo justo en el centro. Cuando disparo o cuando pinto, la alquimia se produce, se revela la magia. Y tú siempre, al otro lado, tan cerca y tan lejos. Y aunque pasen los años, no dejamos de sorprendernos. Porque sé que te gusta descubrirme. Porque sé que te gusta que te descubra. Porque siempre eres tú.

    Juan Quiñones Grimaldi lleva desde su más tierna juventud asombrando a los espectadores de sus fotografías y sus cuadros. Su fina mirada captura la vida en el momento idóneo para contarnos historias plagadas de detalles que inundan nuestra imaginación. Esa mirada le ha servido para ganar reconocimiento en dos mundos: el de la fotografía y la pintura. En la primera maneja con maestría el blanco y negro, la composición y la temática cotidiana. Su pintura es el espejo colorista de su fotografía. Destaca la fijación por el detalle y el cuidado puesto al moldear, casi como un escultor, las formas de los personajes, las arrugas de la piel, los pliegues de las prendas. En ambas brilla revelándonos, en toda su naturalidad, en toda su verdad, la vida, la personalidad y la belleza de las gentes que se han cruzado con su mirada. Desde su Chiclana natal hasta Nueva York, desde Cádiz a Venecia, pasando por Málaga, Sevilla, Las Palmas, Florencia o Roma.

Fue galardonado 1er Premio Provincial del Salón Nacional de Fotografía “Ciudad de Chiclana”, 2º premio de Fotografía del Certamen “Universidad de la Laguna” y seleccionado en la modalidad de Pinturas en Aduana 89 y 91. Su obra ha sido expuesta en numerosas salas y galerías, tanto de forma colectiva como individual. Antares y El Lineal de Sevilla, Lyman New London en Estados Unidos, Biarritz Art Gallery en Francia, Modotti Tailerra en Fuenterrabía (Guipúzcoa), el Castillo de Santa Catalina de Cádiz, GH40 en San Fernando y la Casa de Cultura de Chiclana. Recientemente ha publicado el libro “Fotos”, donde recopila una extensa selección de su obra fotográfica.

 

ANDRÉS DAVID VERDUGO

Trabajo en cada nuevo cuadro como si fuera la mejor obra que he pintado, como la mejor que nadie ha pintado nunca. Lucian Freud
pinturas

 

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JUAN QUIÑONES

GRIMALDI

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